Hemos hablado en numerosas ocasiones, que aquellas emociones no expresadas, bloqueadas, que dejamos en nuestro interior, acaban reflejándose en un malestar físico.
Hay una parte de éstas emociones de la que no somos siempre conscientes, pero que nos acompañan como la carga genética que nos hacer ser quienes somos, son las memorias familiares. Repetimos, sin saberlo, patrones de nuestros ancestros, tratando en muchos casos de reparar inconscientemente culpas y errores que no son nuestros, son parte de las vidas de nuestros antepasados.

Aquellos “secretos familiares”, como infidelidades, abortos, encarcelamientos, etc que no pudieron ser expresados, recorren el árbol familiar, marcando sin saberlo a sus descendientes.
Pero esas situaciones, no son nuestras, a pesar del amor que le tengamos a nuestros ancestros, nosotros no debemos ser quien reparemos estas “faltas”. Son de vidas anteriores y por tanto no debemos hacernos responsables de su carga. Debemos con todo nuestro amor, reconocer a nuestros ancestros y tomar conciencia de aquello que vivieron y del modo en que lo hicieron, teniendo en cuenta, que la sociedad va cambiando, y con ella, los prejuicios y la educación.

Cada vida es única y sagrada, y nadie puede pretender “lavar” aquello que no le pertenece.
Entendiendo el sufrimiento de nuestros antepasados estaremos preparados, para conocer el nuestro.
Lo más aconsejable, es comenzar por nuestros padres y seguir ascendiendo en el árbol a medida que vayamos superando aprendizajes. Debemos hacerlo con todo nuestro amor, sin enjuiciar ni culpar. Sólo observando y entendiendo, haciendo un gran ejercicio de reflexión y empatía. Conociendo las sombras de nuestros ancestros, conoceremos las nuestras.

Uno de los mejores regalos que podemos hacerle a nuestros hijos, es el conocimiento de su árbol familiar. Mantener vivos en la memoria y desde el amor, a todos sus ancestros. Contarles todo aquello que recordemos de nuestros antepasados para que no caigan en el olvido y destapando esas situaciones que en el pasado pudieron ser un tabú, pero que con el paso del tiempo, y sin juicios, no deben ser más que acontecimientos vividos y superados con mayor o menor carga de dolor.

Si deseas ampliar información sobre memorias familiares y cómo estas afectan a tu salud, u otro tema relacionado con la naturopatía, estaré encantada de atenderte. No dudes en ponerte en contacto conmigo.

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