El empleo de plantas medicinales para aliviar ciertos males y mejorar nuestra salud se conoce como herbología o fitoterapia.  Ya los sumerios, sobre el año 3000 a.c.,  nos dejaron constancia de su empleo a través de tablillas de arcilla, aunque hay indicios que muestran su empleo mucho tiempo atrás, sobre 5000 años, y es posible que sea incluso anterior.

La cultura popular también nos ha dejado pequeñas joyas en forma de refranes, que han ido pasando de generación en generación. No hace tantos años, nuestros abuelos y abuelas salían al campo en busca de sus plantas y las ponían a secar para tener remedio para sus achaquillos de huesos, catarros, problemas de piel, etcétera.

Y quienes tenían una economía más fluida o algún problema de salud de mayor envergadura, acudían a los boticarios para que les prepararan sus fórmulas magistrales, basados las más de las veces en diversos compuestos vegetales.

Ya a principios del S XX está dinámica comenzó a cambiar, se comenzaron a identificar y aislar los principios activos de las plantas en laboratorio, y las compañías farmacéuticas iniciaron la síntesis de fármacos a partir de compuestos químicos.

Reconociendo la potencia y efectividad de los fármacos de síntesis, también hemos de conocer el impacto que éstos generan en nuestro organismo y los efectos secundarios que producen. Hay veces, que como se suele decir, “matamos mosquitos a cañonazos”. Siendo así, cada vez hay más gente que retornamos a la cultura ancestral y al empleo de las plantas, para reconducir malestares y dolencias menores sin los efectos secundarios y los costes de las alternativas farmacéuticas.

Y hacer uso de la naturaleza, significa emplear productos biológicos, es decir, obtenidos sin abonos químicos, sin semillas transgénicas, sin aditivos químicos, sin pesticidas, etc.

Existen numerosas maneras de obtener todos los beneficios de las plantas en casa, de una manera cómoda, segura y muy económica. Desde infusiones a cosmética natural, pasando por un amplio abanico como pueden ser cataplasmas, jabones, jarabes y ungüentos para botiquín casero.

Te invito a que te acerques a la herbología y descubras todo lo que puede aportarte, seguro que te asombrará y no te arrepentirás.

Photo by Chungkuk Bae on Unsplash

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